Asistí a un evento de Ciudades Sustentables, el Gobernador de Yucatán dio un mensaje en el cual Asegura que el sueño de un yucateco promedio es tener un auto y es por eso que su intención es colaborar a mejorar el transporte público… mi mente se bloqueo y no pude terminar de escuchar el mensaje completo, se bloqueo con la parte de “el sueño de un yucateco promedio es tener un auto”, esa frase retumbó mucho en mi mente, tanto que no puedo dejar de pensar, ¿qué tan vacía puede estar una persona que su sueño sea tener un auto?
Si soñar es permitido, un buen sueño puede ser aquel en donde el ser humano estructure su concepto de “felicidad” basado en la cultura del esfuerzo y la superación personal de todos sus “antivalores” y no en la búsqueda desmedida de la riqueza y obtención de “símbolos de estatus”.
Un buen sueño es aquel en donde el ser humano se sepa parte del universo y entienda el propósito de su existencia como “instrumento” al servicio del correcto funcionamiento de la ecología y la humanidad y no al servicio de una sociedad donde el hombre y la mujer se conviertan en su propio “lobo depredador”.
En ese sueño, sería bueno sugerir el no renunciar a nuestro derecho humano de construir una mejor forma de vivir basada en la equidad y el desarrollo humano, no permitiendo que nuestra vida sea descrita con las palabras de Joaquín Sabina que versan: “si protesta el corazón, en la farmacia puedes preguntar - señorita por favor- deme pastillas para no soñar”.
Al construir ideas a partir de la definición de lo que cualquier sistema sustentable debe ser, es decir, aquel sistema económico, ecológico y social, capaz de sostenerse a sí mismo, sin atentar en contra de su existencia futura y/o de las generaciones futuras, no puede uno dejar de sobrecogerse ante la realidad actual que hemos construido como sociedad global la cual no sólo no está siendo capaz de sostenerse a sí misma sino que no da señales de ser capaz de sostenerse como un modelo en largo plazo.
Sirvan estas líneas como mensaje en una botella para ayudar a la reflexión e interiorización de que sólo si somos capaces como individuos de mantener sustentablemente estructurada nuestra organización de mínima escala (nuestro cuerpo humano y nuestra vida) entonces podremos ser capaces de colaborar en organizar sustentablemente sistemas de escala mayor (familia organizaciones y sistemas productivos).